
“Fue muy extraño. Nunca entendí cómo ocurrió, pero me enamoré por Skype”, dice Valeria entre suspiros. Valeria Jaimes, de 24 años, vivió su infancia y adolescencia en Ecuador, junto a su madre chilena y su padre argentino. Cuando ingresó a la universidad emigró a Chile y para mantenerse en contacto con ellos todas las noches entraba a Skype, un programa que le permitía hablar y verlos gratis a través de su computadora personal.
Una de esas noches la agregó al chat un desconocido uruguayo, Alejandro Ramos, con quien empezó a tener una relación a distancia. Con él no sólo hablaba de computadora a computadora, servicio gratuito y que representa el 75% del flujo de llamadas de la empresa. Muchas veces debía llamarlo desde su notebook a un teléfono fijo o celular (Skype Out), servicio por el cual la firma cobra. Ramos le contrató un plan por Skype para que ella pudiera llamarlo cuantas veces quisiera. Hoy ambos viven juntos en Ecuador y mensualmente cargan US$ 10 en Skype para comunicarse a los celulares de sus familiares y amigos en América Latina.
Así Skype es hoy la plataforma de telecomunicaciones de la familia Ramos Jaimes. Y no sólo de ellos. La empresa danesa-sueca, nacida en 2003, tiene 521 millones de usuarios en el mundo y en 2009 registró ingresos por US$ 710 millones, según una estimación de la firma de investigación de mercado Telegeography Research (Skype aún no publica los resultados del último trimestre). La cifra es un 30% mayor que el año anterior. Su modelo de negocio es simple: ofrecer llamadas gratuitas vía internet entre usuarios de Skype y cobrar por las llamadas que salen de su sistema a telefonía fija o celular.
Además, Skype –controlada en un 30% por Ebay y en un 70% por un grupo estadounidense liderado por Silver Lake Partners– cobra por los mensajes de texto que se pueden enviar a los celulares, envío de mensajes de voz, el acceso a un número local (SkypeIn) en el país de residencia y los servicios para establecer una interconexión de centrales de teléfonos en empresas (Skype for SIP). “Ofreciendo más y mejores productos a nuestros usuarios aumenta el tamaño de las redes de usuarios y a largo plazo se da un valor agregado”, dice Manrique Brenes, director de desarrollo de negocios y gerente de productos electrónicos para el consumidor de Skype.
“Es un negocio rentable”, dice Luis Castejón, profesor de la Escuela de Ingenieros de Telecomunicación en la Universidad Politécnica de Madrid. En 2008 tuvo ingresos por US$ 550 millones, con costos directos de US$ 434 millones, lo que da ganancias antes de impuestos e intereses de US$ 116 millones.
“Skype es una empresa con un sólido modelo de negocio, que se beneficia de una economía de red”, dice Paul Brodsky, analista sénior de Telegeography Research. Las expectativas futuras de la empresa se basan en el crecimiento de la penetración de banda ancha y telefonía móvil en el mundo y en América Latina, además de una tendencia a la complementación entre los distintos sistemas de comunicación. “La telefonía por internet será uno de los canales de comunicación que van a complementar los chats, las videoconferencias y la mensajería instantánea”, dice Natalia Vega, gerente de Investigación y Consultoría en Telecomunicaciones de International Data Corporation Latinoamerica (IDC).
Y eso lo tiene más que claro la compañía. “Nuestra estrategia es trabajar con operadores en diferentes países para brindar los servicios necesarios”, dice Alejandro Arnaiz, gerente sénior de desarrollo de mercado para Latinoamérica de Skype.
Cerca del 35% de los usuarios usa Skype con fines comerciales. El plan corporativo más básico consiste en comprar una cuenta e ir asignando crédito a los empleados. El más nuevo se está desarrollando en EE.UU. y va dirigido a las pymes. La idea es que en su sitio web puedan tener un botón donde diga “llámanos vía Skype” y la llamada sea gratuita para los posibles clientes.
A la TV
Brasil es el séptimo país con más usuarios de Skype a nivel mundial. México es el 20°. Pero Skype no es el único proveedor de telefonía IP. “Esperamos que paulatinamente exista una alta competencia, en la medida que haya una alta calidad, como la que ofrece la telefonía tradicional”, dice Vega, de IDC.
Para Luis Castejón Skype aún no tiene una competencia fuerte. “Pero cuando las redes sociales que existen, como Facebook, decidan incorporar la comunicación verbal o la video-conferencia, necesitarán hacer inversiones muy fuertes”.
MSN Messenger ya lo hace. Gmail, el servicio de correo de Google, también. Incluso permiten videollamadas. “Skype no puede frenar el ritmo. Tenemos muchas competencias y, por eso, debemos estar atentos a las innovaciones que podamos hacer”, dice Alejandro Arnaiz.
Por el momento, la empresa está aprovechando sinergias con la telefonía móvil. 450 millones de personas utilizan sus celulares para acceder a internet y la cifra aumentará hasta los 1.000 millones en 2013, según el IDC Worldwide Digital Marketplace Modela and Forecast publicado en 2009.
Según datos de Skype, los móviles están presentando una importante oportunidad para poner allí sus servicios de chat (aunque no aún de voz). Cerca de 10 millones de iPhones en el mundo ya han descargado su software. “Hay una migración a la línea móvil y la tendencia es a estar en las redes de internet, cosa con la que Skype cumple”, dice Arnaiz. Por lo mismo, la compañía quiere profundizar la relación con operadores móviles y fabricantes de dispositivos –a quienes ofrecen versiones adaptadas de este software– para ir integrando sus beneficios. “La tecnología irá avanzando y para ir a la par con ellos tenemos que ir agregando nuevos servicios y buscando nuevos diferenciadores”, dice Arnaiz.
De aquí a dos años Skype quiere llegar a los US$ 1.000 millones y para que eso ocurra no sólo debe haber más casos como el de Valeria y Alejandro, que cargan dinero a su Skype y realizan llamadas a teléfonos móviles, sino que también deben lograr que las nuevas tecnologías a las que se asociaron lleguen a un consumo más masivo. “La televisión es un buen ejemplo y en el futuro habrá que implementar más aparatos de este tipo con internet”, dice Manrique Brenes
A través del lente
Manrique Brenes, director de negococios de Skype.
El 33% de las llamadas que se hacen por Skype usan webcams, y se espera que la cifra crezca. Por eso, la empresa se asoció a principios de este año con la desarrolladora de software estadounidense Trinity Convergence para desarrollar sistemas de videoconferencias. También se unió con LG y Panasonic para integrar su software a televisores conectados a internet y a la empresa taiwanesa FaceVsion, que creó una cámara web optimizada para las funciones de Skype. La idea es poder ofrecer los mismos servicios que se obtienen en un computador, pero a través de la TV de alta definición.
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