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Wednesday, January 11, 2006

¡Y son franceses!

Fue justo un día antes de que estallara la revuelta en Clichy –sous- bois, cuando el ministro del interior, Nicolás Sarkozy, organizó una charla sobre la discriminación a la francesa para luchar contra el racismo en el trabajo y las escuelas ¿De qué sirvió? Creo que la respuesta no hace falta. Los hechos hablan por sí solos: Más de 800 autos quemados por día, incluso en una de las ciudades más tradicionales y clásicas de la historia francesa. ¿Quiénes son los responsables?
Un grupo de niños más potente que cualquier bomba, que no se sienten ni franceses, ni árabes. Pertenecen a la tercera generación de los argelinos, que debido a la colonización de los años 50, llegaron a Francia. Hoy protestan y se expresan con violencia porque están hartos de sentirse discriminados.
Sí, los franceses son racistas. El lema de la democracia y la libertad que pregonaban en la revolución francesa, es sólo una utopía que se ha desvanecido con los años. ¿Hasta cuándo se van a cegar? ¿Cuándo van a asumir las responsabilidades de lo que significa conquistar un país? No sé como pueden ser tan “descriteriados” de llegar a conquistar a los países arábicos, aprovecharse de su riqueza, luego utilizarlos -entiéndase como argelinos o cualquiera de los otros países que cayeron bajo la dominación francesa y británica- para lanzarlos al vacío.
Sólo el 5% de los jóvenes argelinos llega a la Universidad porque sus padres están atados a la inamovilidad social. Llegaron para servir, para ser obreros y no pueden cumplir otro rol. Ejercer en algún servicio público es impensado. Sus apellidos y color de piel los condena.
Todo resulta tan paradójico. Francia se llena la boca hablando de la democracia, pero de qué democracia me están hablando si nunca inscribieron en sus registros a los inmigrantes árabes. Ahora lo único que quieren es echarlos porque atentan contra su autenticidad.
Francia tiene miedo, por eso no le queda otra que apelar a su patrimonio clásico, a una vuelta imitativa del pasado. Pero bien poco queda por hacer. Su identidad está resquebrajada. Los jóvenes que se manifiestan en las calles, a pesar de que lo nieguen, son franceses y están luchando para ser tomados en cuenta. Necesitan que su nación despierte, que se dé cuenta que su sociedad ya no es sólo de elite. Que tiene matices: blancos, negros, ricos y pobres. Si los aceptan acaso, ¿van a dejar de ser la sociedad distinguida?
Las consecuencias de la colonización y la descolonización -como se puede ver- están patentes hasta nuestros días. Por lo menos el tema ya ha entrado en el debate mundial y por ende no pasará desapercibido. Lástima que para ver resultados concretos, -creo- que una vez más abra que esperar.
Renacimiento árabe
“En un tiempo muy breve, el Este se transformó en Oriente, el comunismo en el Islam, Stalin en Saddam Hussein u otros líderes árabes. Estos argumentos convierten a la víctima en victimario, al perseguido en perseguidor, al ocupante en pacificador, al niño palestino con una piedra en la mano, en 'ese acto de sublevación contra la ocupación', en agresor frente al tanque del represor, al apartheid y la discriminación en procesos de paz". Así finalizó su análisis de "El imaginario occidental sobre los árabes", el profesor y director subrogante de estudios árabes, Eugenio Chahuán, publicado en el boletín Al Damir en octubre de 2001.
El panorama, desde la colonización, ha sido siempre el mismo. La "cuestión de la identidad" se ha transformado en una lucha diaria que, hasta hoy, parece no tener fin. ¿Quiénes son los árabes? ¿quiénes conforman estos pueblos?
Desde la llegada de Napoleón que la Península arábica comenzó a sufrir contradicciones con su propia cultura. Eso explica el hecho de que tanto muchos fueran abandonando de a poco su vida nómada para sedentarizarse y a su vez aceptar la tecnología que llegaba de mano de los europeos.
Frente a esta nueva colonización, los pueblos árabes se unieron para luchar por el Renacimiento Árabe, también conocido como Nahda.
Uno de los rostros más conocidos hasta nuestros días, que luchaba por los pueblos árabes, era Yasser Arafat. Éste líder, que siempre será Abu Amar para los palestinos y para los israelíes el líder de los terroristas, encabezó entre el 1952 y 1956 la Unión de Estudiantes Palestinos con el propósito de ayudar a la resistencia egipcia contra la invasión “Anglo-Francesa” de Suez de 1956. Desde ahí en adelante se caracterizó como el líder de la lucha por la liberación, formando en 1958, junto a Jalil Al Wazir y Salah Jalaf, Al Fatal. El propósito de ésta era recuperar las tierras que habían perdido con la conformación del estado judío en 1948.
Su lucha continuó y en 1974 se presentó ante la Asamblea Nacional de la ONU para exigir un estado para su pueblo.
Si analizamos y nos damos cuenta de lo que sucede hoy en el mundo árabe, no es muy distinto a lo que ocurrió hace un par de décadas. Quizás ahora existan más “leyes” para justificar o disfrazar la colonización, pero es un abuso al fin y al cabo. Sino, no se explica el que 47 años después los palestinos por fin pudieran recuperar algunos de sus terrenos, me refiero específicamente a la Franja de Gaza.