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Friday, April 28, 2006

Soñando despertar de un sueño

Las puertas y las ventanas estaban cerradas. Las cortinas no permitían que se colara un rayo de luz. ¿Música? No había. Sólo el sonido de las teclas de un celular se escuchaban a lo lejos.
Respiré tres veces antes de empezar soñar… Vi a mucha gente en las calles. Protestaban al gobierno por las injusticias que se habían cometido a los derechos humanos en el gobierno del “gran dictador de Chile”: Pinochet.

Los carabineros trataban de mantener el orden. El guanaco bañaba a todos los manifestantes con aguas servidas, incluso a los niños que trataban de escabullirse entre sus padres. “Por tu culpa no conocí a mi padre” rezongaba un joven de unos 20 años que corría avenida la Alameda frente a la Universidad de Chile. “Devuelvan a nuestros maridos” gritaban unas señoras intentando huir para no ser detenidas. “Me quitaron a mi hijo, cerdos, asquerosos” vociferaba una madre indignada. Piedras y neumáticos quemados volaban de un lado a otro.

De repente ya no pude ver más. El ardor que me provocaron las bombas lacrimógenas, que habían estallado a pocos metros míos, me llevó a refregarme los ojos y desde ahí, sólo recuerdo que me apoyé en uno de los quioscos que se encuentran en la Alameda y me quedé inmóvil por varias horas.

No lo creo. Es que no es posible que durante todos estos años haya ido a llorar y a dejarle flores a un desconocido ¿Cómo que las identidades de los muertos del patio 29, en las que se suponía que estaba mi padre, no son las verdaderas? ¿Es un chiste verdad? ¿O el nuevo guión de una trama cinematográfica?

No. Parece que es verdad. Michelle está dando declaraciones y dice que no hay que suponer intenciones políticas ¿Qué quiere decir con esto? ¿A quién mierda debo culpar?
¿Serán los peritos o los políticos de la época?

¿Dónde estás Germán? Hubiese preferido oír que durante estos años ya te comieron los gusanos antes de enterarme de esta burla, de esta angustiante y desesperante burla.. Nuevamente he vuelto al comienzo. No sé donde estás. No sé si vives y, como dicen las habladurías, te fuiste con otra al extranjero o vagas como espíritu por el cielo, alimentando los agridulces recuerdos de tu ausencia. Bajo tierra no estás y el patio 29 se ha vuelvo más que en un sueño, una pesadilla.

Entre pastillas y drogas para calmar la depresión me volví loca. Me encerraron y ahora que logro escapar resulta que no estás donde siempre. Cómo te contaré que no ha pasado ni un sólo día sin imaginarte. Donde lloraré con sangre el dolor que me quema por la incertidumbre. Estoy apoyada en uno de los quioscos que están en la Alameda. No sé para donde ir. Ahora las calles están vacías. Ya no hay guanacos, no hay gente, no hay historia. Quise respirar tres veces antes de empezar a soñar.

Malditas teclas del celular. Me aterrizan y necesito seguir delirando para recopilar más datos. La realidad en la que estoy inmersa no me permite hacerlo. Estoy prisionera entre cuatro paredes de poder (ejecutivo, legislativo judicial y periodismo) que lo único que quieren es dar vuelta la página, que Chile se una. Me ponen un camisón de fuerza para que mis palabras sean tratadas de estúpidas. Pero es que un tema así no se puede dejar pasar.

Lo mío fue sólo un sueño dentro de un sueño que soñó soñar una realidad inexistente para mi, pero ¿qué tal de las personas que creyeron por más de 20 años tener la dicha se sepultar los cuerpos de los que eran conocidos como los enemigos del gobierno militar?
Es una burla de los fantasmas del pasado, que más del pasado pertenecen al presente.

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