Pages

Tuesday, November 01, 2005


¿Qué es ser chileno?

Septiembre sin duda es uno de mis mejores meses. Inexplicablemente lo disfruto más que la navidad, el año nuevo o cualquier otra festividad. Raro, pero hay una explicación.
Nací en una familia huasa. Todos los domingos nos juntábamos en algún rodeo o en cualquier potrero donde hubiera pasto y árboles. Era increíble. Desconexión al máximo. Sólo escuchábamos el cantar de los pajaritos, el silbido de los árboles y las cuecas que se ponían en la radio casetera del auto. Comíamos asados a destajo. Disfrutábamos de juegos tan sencillos como el columpio artesanal. Las risas eran por montones porque en varias ocasiones las sogas se soltaron de las ramas de los árboles y los porrazos fueron fenomenales. ¡Ja! Nadie se enojaba. La fiesta continuaba. Después de todo, ése era el único día en que la familia estaba reunida.
Luego de almorzar la sobremesa se extendía por horas. Aunque uno payaseaba más que otro, todos se reían. Cuando las mamás se ponían a hablar de temas que -para nosotros, los primos- eran fomes, nos íbamos a “recorrer”. Jugábamos a las bolitas, a la pelota, nos revolcábamos en los charcos de agua y hasta nos colgábamos como “Tarzanes” de las ramas de los sauces. . Mientras más cerdos quedábamos, mejor lo pasábamos.
En ese ambiente crecí, así me desarrollé y es por eso que no quiero dejar mis tradiciones. Es por eso que –casi religiosamente- escucho cuecas todo el año. Celebro a mi país sin motivo alguno. Me trae lindos recuerdos… una bella unión familiar que con el tiempo y la globalización se ha desgastado.
Ya no nos reunimos todos los domingos en la casa de los abuelos, no compartimos la canción de Los Huasos Quincheros, “Mantelito blanco”. Son contadas las veces que vamos a un rodeo, no tenemos la libertad para mandarnos a cambiar a cualquier lado. Nos hemos vueltos prisioneros de la modernidad y con ello nuestra identidad ha ido cambiando. Me cuesta aceptarlo. Me niego a hacerlo. Es que hoy, ¿qué es ser chileno?. Me pierdo. Si me lo hubiesen preguntado cuando niña hubiese dicho ir al campo, compartir con mi familia, reírnos, demostrar la picardía que llevamos dentro, pero ahora ¿qué?.
No quiero pensar que es el hombre estresado que se levanta temprano para ir a trabajar, que corre para llegar a la hora y aún así no lo hace, que llega por la noche a su casa y se acuesta sin siquiera compartir una once con sus hijos.
¡No quiero entrar en esa masa homogénea!, pero… me temo que ya lo hice. Me vi en la obligación por que o si no ¿qué hago?. ¿Seguir escuchando cuecas, tonadas que reflejan al campesino agricultor, al huaso, al pícaro?
Algo me dice que lo seguiré haciendo. Porque lo disfruto, forman parte de mi sesión anti- estrés, mi vuelta a la niñez, a aquella época en que todo fue mejor… A pesar de que eso ya no baste.
¿Qué es ser chileno hoy?. Me aterra tener que responder. Me da susto perder la identidad que me caracteriza.
El concepto de “chileno” se ha complejizado tanto como el de democracia. Todo depende de la arista por donde la mires. Quienes me conocen dice “guaaau que patriota o chilena es esta niña”. Pero a su vez hay quienes que ya no consideran parte de ésa cultura como nuestra y la consideran retrógrada. ¿Seguiré siendo chilena al fin y al cabo?

No comments: